sábado, 17 de junio de 2017

Francisco Boix, el héroe de Mauthausen

Ayer se rendía homenaje en París a Francisco Boix. Sus restos se trasladaban desde su tumba olvidada, junto a los grandes ––aquellos que se hicieron un nombre dentro de la cultura e historia–– para rendirle de esta forma un justo y merecido homenaje. 
Seguro que a nadie o casi nadie les suena su nombre, o lo que aquel joven español hizo confinado en el campo de concentración nazi de Mauthausen durante 50 meses. Algo que se debería enseñar en todos los colegios.

Mientras idolatramos El Diario de Ana Frank, o aprendimos que también hubo nazis arrepentidos con La lista de Shindler, olvidamos que hubo más de un Niño con el Pijama de Rayas para los que La Vida no fue nada Bella. Sin ser un Pianista, ni protagonizar una Gran Evasión junto al apuesto Steve Mcqueen, Francisco Boix era fotógrafo y héroe. 

Su trabajo en el laboratorio de fotografía de la SS, le permitió robar unas 20.000 fotografías de los archivos documentales de la "vida" y muerte en los campos de exterminio nazis. Fotos que todos conocemos. Esas, que ni el paso del tiempo a sido capaz de borrar un solo haluro del horror humano fijado sobre gelatina, escenas que ni el propio Spielberg se atrevió a dar color. Imágenes que a muchos nos han hecho llorar grabándose a fuego en nuestras retinas, donde uno solo de esos instantes, deja el infierno de Dante a la altura de un burdo parque de atracciones. Fotografías que me han enseñado que un absurdo ideal político o religioso, es capaz de cegar el alma de las buenas personas y dar patente de corso a enfermos degenerados. Algo que se debería de enseñar en todos los colegios.

Fue Francisco Boix con su valor, y el de otros muchos que arriesgaron su vida y la vida de sus familias, el que mostró al mundo el rostro de muchos de los monstruos culpables de aquella barbarie. En muchas de aquellas fotos, aparecían los mandos enfundados en sus uniformes, inmaculados, de corte y confección Coco Channel, que servirían como pruebas tanto de la atroz barbarie, como para condenar a los principales jerarcas del tercer Reich en los juicios de Nuremberg y Dachau.

Francisco Boix fue un héroe, y se me hace incomprensible, que ni su propio país  ––el mismo que, en otros tiempos, lo mandó a aquel campo–– se dignase a enviar un simple representante para su homenaje en París. 

Porque los héroes siempre serán héroes por su honestidad, y la honestidad, está muy por encima de bandos y banderas. Algo que se debería de enseñar en todos los colegios.

1 comentario:

  1. Hay cosas y de ciertas personas que, sólo aquellos, bien instruidos saben y recogen el testigo; cómo el que haces aquí en esta entrada. Algo que se debería de enseñar en todos los colegios...pero el nacionalcatolicismo de este país de (sin)vergüenzas les impide reconocer, incluso, sus vigas en los propios

    PD: Restaurado completamente (va de lujo) estoy en pruebas con la nueva máquina; la próxima semana comienzo a emitir...ahora ando convaleciente.
    Saludos, maese :)´

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